Resumen

María de los Ángeles Verón tenía 23 años al momento de ser secuestrada el 3 de abril de 2002.

Hasta aquel entonces vivía con su pareja, David Catalán. Tuvieron una hija llamada Sol Micaela. Juntos habían instalado un negocio que comenzó como despensa y fue ampliando hasta un mercadito, con amplia gama de productos. Era un barrio nuevo (Gráfico II), hacia el norte de la ciudad de Tucumán, en Villa Mariano Moreno.

Tenía una vecina, Patricia Soria, que era enfermera de la Maternidad de San Miguel de Tucumán y le sugirió que no gaste dinero para ponerse un DIU ya que ella tenía un novio que era jefe de personal, un tal Miguel Ardiles, quien la recomendaría para evitar las largas esperas en ser atendidos. “Allí sólo tenés que pagar 20 pesos”, le dijo. Ella confiaba que todo saldría bien y también tenía en cuenta que el médico particular le cobraba 315 pesos y en la Maternidad sólo debía pagar 20 pesos. Fue, buscó a Ardiles, él la hizo anotar con la enfermera, la atendió el médico Tomás Rojas, quien le indicó un Papanicolau y una radiografía de ovarios. La citaron para el día siguiente y le dijeron que debía llevar su documento de identidad para que se lo sellen, cuestión con la que fue muy insistente. “Quedate tranquila., mamá. Cuando tenga que hacerme los estudios vos me acompañás”, le comentó a su madre, Susana Trimarco.

Susana tuvo el presentimiento de que algo no estaba bien y al ver que Marita no regresaba a la hora que había dicho que lo haría, salió con su esposo a buscarla a la Maternidad donde descubrió que el tal Ardiles era personal de limpieza y que todo había sido un engaño. La buscó por las calles aledañas y por las calles del centro sin resultados. Decidió hacer la denuncia y aunque al principio no quisieron tomársela, a fuerza de insistencia logró dejarla asentada. No había llamado ni a sus amigas de su grupo más íntimo. Tampoco los familiares sabían nada.

Preguntando por la zona roja de su ciudad, recibieron la primera pista de que Marita podía estar en La Rioja mientras la policía y la justicia desviaban la investigación o les hacían seguir pistas falsas.

En esa provincia comenzaron a aparecer indicios más fuertes y testigos que afirmaban haber visto a Marita o haber estado con ella. Con el testimonio de una víctima rescatada de la casa de Daniela Melhein, Fátima M., empezaron a surgir nombres como Liliana Medida, gran madama que regenteaba varios prostíbulos de la provincia, sus hijos Gonzalo Gómez y el Chenga Gómez, que también estaban en el “negocio familiar”. Fátima sostuvo haber dormido junto a Marita en la casa de Melhein en Yerba Buena, Tucumán, a donde había sido trasladada desde La Rioja y luego vuelta a trasladar, según afirmó Fátima.

La Justicia de La Rioja demoraba los procedimientos y por eso Susana, en 2003, le solicitó al entonces Ministro de Justicia y Seguridad de la Nación, Dr. Gustavo Béliz, que gestionara la intervención de Gendarmería. En el primer allanamiento que se hace con ellos, encontramos a Andrea R., quien se hallaba secuestrada y era oriunda de La Pampa. Ella dijo que compartió cautivero con Marita, y a quien vio ser amenazada por Liliana Medina con que iban a matar a su hija Micaela y a su madre.

Otra víctima que logró escapar en mayo de 2003 de la casa de Medina, Andrea D., afirmó haber estado presente el día que llevaron a Marita a La Rioja y declaró que ella le comentó que había dejado una bebé con su mamá. Ella también aseguró haber visto cómo la llevaban a la peluquería para teñirla de rubio y cómo le colocaban lentes de contacto de color claro.

El juicio

El 8 de febrero de 2012 comenzó en Tucumán el proceso con 13 imputados:

  • Daniela Milhein, acusada de retener a Marita en su casa de Yerba Buena, Tucumán
  • Alejandro Gonzalez, esposo de Milhein, acusado de ser el entregador de Marita a un prostíbulo en La Rioja.
  • Liliana Medida, administradora de varios prostíbulos de La Rioja, acusada de retener a Marita bajo amenaza y de obligarla a ejercer la prostitución.
  • Victor Rivero, acusado de conducir el auto que se usó para secuestra a Marita
  • María Inés Rivero, acusada de dar la orden del secuestro desde la remisería.
  • Pascual Andrada, policía de La Rioja, acusado de distribuir a las víctimas de trata en diferentes prostíbulos de la provincia.
  • Gonzalo Gomez, hijo de Liliana Medina,
  • Chenga Gomez, otro hijo de Liliana Medina,
  • Mariana Bustos, esposa de Chenga,
  • María Azucena Marquez, también llamada Claudia,
  • Carlos Luna,
  • Cinthia Gaitán, esposa de Luna,
  • Humberto Derobertis, encargado del prostíbulo El Desafío,

El martes 9 de octubre de 2012 se inicia la etapa de los alegatos.